HABLEMOS sobre el FILOCENTRISMO y mucho más

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El bien de la educación

 

En la antigüedad las creencias de la totalidad, origen, naturaleza y actos del hombre, se derivaban del misticismo. Es la época del politeísmo, entre ellos Zeus para los griegos. Lo religioso y lo mítico se cruzan, es la antropogonía, solo con la filosofía, a partir del siglo VII a.C., el mundo empieza a cambiar.

 

 

Historia humana, lo relevante y lo trascendente

 

  En los últimos 2.700 años de la humanidad es que se puede tener una historia de un pensamiento que se va desarrollando epistemológicamente, esto es, con método y con lógica, es el mundo de la razón material subjetiva, por un lado, y el mundo Teológico, por el otro, es el hombre y Dios.

 

El ser humano no puede existir sin preguntarse de donde existe y de donde surge todo el cosmos que le rodea. Así, surge el pensamiento filosófico y el Teológico, desarrollando el conocimiento ontológico, epistemológico, hasta nuestros días, año 2023.

 

   La filosofía, en la antigüedad, se nutre por cerca de tres siglos y se condensa en el pensamiento de Platón y de Aristóteles, diríamos que es el surgimiento del dualismo y el monismo o idealismo y materialismo, que hoy sigue en la discusión académica.

 

   El hombre no puede desaparecer de la ecuación de la existencia a Dios, dado que el desarrollo de su razón subjetiva o epistemología del conocimiento material, no puede probar que Dios no existe, sencillamente porque sus teorías, incluida la de la evolución, son eso, teorías, o una aproximación a la verdad, pero no son la verdad.

 

   Y cuando se habla de la verdad, es como si se hablara de algo muy extraño que nadie comprende, es decir, la verdad está prohibida, hay que pensar en teorías o falsas verdades, para ser aceptado en el mundo de la ciencia.

 

   Por eso los científicos presumen de una arrogancia en su elaborado discurso, queriendo hacer parecer verdad sus teorías o falsa verdad.

 

   La humanidad ha pasado 2700 años, en una infructuosa lucha por encontrar respuestas ciertas a su principio y fin de la existencia, y al no lograrlo, con todos los avances científicos, entonces decide vivir bajo esa falsa verdad, de sus teorías y suprimir la verdad objetiva. Su interés es lograr que el aparato social funcione, para lo cual crea paradigmas o megarrelatos, acorde a la época, al desarrollo del conocimiento y la influencia de los poderes dominantes. 

 

   Por tanto, el hombre ha sido sujetado por una trama de falsos saberes que marcan el camino por donde debe dirigir su vida. Doctos y borregos van acomodándose acorde al son de la última teoría, siempre en espera de que aparezca una nueva teoría que demuestre su falsa verdad. Hasta hoy se sigue esperando que el conocimiento de la ciencia cuántica y la inteligencia artificial logren probar la falsa verdad, de las diversas teorías.

 

  La búsqueda de la existencia desde la subjetividad y supuesto conocimiento racional y material, es de una estupidez infinita, dado que el hombre no puede probar nada del mundo trascendente y espiritual o inmaterial, partiendo desde lo material o razón subjetiva, de sí mismo. El hombre no tiene ninguna autonomía, es solo parte de la creación, que lo abarca y lo supera.