HABLEMOS sobre el FILOCENTRISMO y mucho más

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Sólo el que puede creer, puede crear.

 

 

El aprender a comunicarnos es lo que estimula la capacidad de crecer, esta inteligencia está en potencia en el ser humano, pero si no hay lenguaje, no se desarrolla.

 

 

 

 

  El ser humano lo es, por su intelecto, si no sería un animal. En el intelecto lo principal es la fe o el creer, todo lo que existe en el mundo cosificado, primero fue una idea, que parte del intelecto. El intelecto está diseñado para crear, pero no se puede crear nada, si antes no se cree.

 

  El pensamiento positivo está en la fe, que es creer, así, si uno dice puedo y cree en algo que desea, lo puede lograr, de igual forma, si uno dice no puedo, eso será. Los límites son mentales.

 

  Somos inteligentes para tener libertad, creatividad y dignidad, lo que nos permite tener  más solidaridad y más fraternidad, antes que egoísmo y exclusión.

 

  El pensamiento positivo busca lo virtuoso y se aleja de los vicios o lo anti ético, que es lo que va en contra de la moral, como lo falso, lo injusto, entre otros.

 

  El hombre es lo que sus actos hacen de él, así, todo está en los actos y en la moralidad de los mismos. De tal modo, los actos que forman el desarrollo y fin de la vida, de los seres humanos, están predestinados para ser positivos y virtuosos o ser negativos y viciosos.

 

   La decisión, ante esta predestinación de los actos, es del hombre, acorde a su capacidad, su inteligencia y su libertad para decidir.

 

El hombre solo puede decidir de acuerdo a la formación que ha recibido, nadie puede dar de lo que no tiene, por ello, el conocimiento y la formación son la clave para que el desarrollo de la vida sea positivo y exitoso.

 

  Históricamente, se nos ha educado en una razón material subjetiva que es un engaño, en tanto, sus teorías son una aproximación a la verdad, pero no son la verdad, las teorías no tiene superación en sí mismas.

 

  El hombre convive con esta formación errónea, la cual se la han impuesto los poderes dirigentes y dominantes.

 

  El hombre dejó de buscar la verdad y se ha conformado con unas realidades subjetivas, que no son la verdad, las cuales tienen como único fin, hacer que las sociedades funcionen y el statu quo se mantenga. Es el endiosamiento del antropocentrismo